Enfermar en prisión: cuando faltan hasta una camilla y la insulina

Una mujer con fuertes dolores renales recibió suero sentada en una silla. El personal del 9-1-1 tuvo que atenderla dentro de la cárcel porque el área médica no disponía de camilla ni de pie de suero. La escena fue documentada durante una visita de la Comisión de Cárceles de la Oficina Nacional de Defensa Pública al recinto penitenciario de Nagua. El centro había permanecido aproximadamente cuatro meses sin médico.
En Samaná, la dificultad tenía otra forma: un paciente diabético no recibía la insulina que requería porque el dispensario carecía de medios para conservarla. El informe señala que únicamente podía recibir metformina y coloca la falta de refrigeración entre las situaciones de alerta del establecimiento.
Son dos de los hallazgos del Informe de las Condiciones de Detención y de Prisión 2025, elaborado por la Defensa Pública a partir de levantamientos realizados ese año y cuya edición está fechada en agosto de 2026. Las inspecciones describen una atención que, en distintos recintos, depende de donaciones, instrumentos personales de los médicos, traslados hospitalarios y medicamentos comprados por las familias.
¿Cómo puede una persona cuidar su salud cuando está bajo custodia y depende de terceros para recibir una consulta, conservar un medicamento o llegar a un hospital?.